Por L. Betancourt
El terremoto del año 1852 causó importantes daños en el templo. Como medida preventiva, la imagen de la Virgen se trasladó enseguida a una especie de ‘tienda de campaña’ levantada en el parque del pueblo. Ya acondicionada la iglesia parroquial, fue llevada a ella.
El templo se dotó de un retablo de mármol. Como altar y trono de la Virgen se mantuvo el antiguo de plata, hoy ubicado en la llamada ‘Capilla de los Milagros’.
‘El (altar) mayor, que es de hermosa hechura, en donde está Ntra. Sra., se va vistiendo de plata fina, fabricado ya casi la mitad’].
Así lucía el Hogar de LA MADRE ‘en lo alto del cerro’, a finales del siglo XIX y primeros años del siglo XX. Era el símbolo y fruto visible del amor de los hijos. Del esfuerzo humilde y casi siempre anónimo de muchos miles de devotos. De la constancia a toda prueba, durante algo más de dos siglos. De lo mejor, más batalloso y noble de los corazones cubanos.
El día 8 de septiembre 1898, totalmente ignorados por norteamericanos y españoles al negociar, fijar y firmar las condiciones de una paz luchada dura y largamente, nuestros bravos mambises, obedeciendo orden directa del General Calixto García, fueron al Hogar de LA MADRE. Celebraron allí un evento que después pasó a nuestra historia como ‘La Declaración Mambisa de la Independencia Cubana’.
De sopetón, un día de mayo 1906, la Casa de LA MADRE DE CUBA se agrietó y empezó a derrumbarse. Las excavaciones de galerías y pozos en el subsuelo del Santuario, efectuadas sin escrúpulo alguno por la Compañía “The Cobre Mines”, causaron el derrumbe.
Ahí tienen algunas fotos
de las ruinas que quedaron. De todo aquello ya no hay una piedra. Ni un ladrillo. Ni siquiera el subsuelo agujereado.
Toda la historia pudo acabar en ruinas. Y no habría sido el primer caso de un culto secular caído en el olvido. ¡Pero no se acabó! ¡Fue lo contrario! El derrumbe del antiguo Santuario abrió una nueva etapa que ha llegado hasta hoy.
Desde 1906 a 1927, LA MADRE compartió nuevos hogares con los hijos que seguían visitándola: una casa en el pueblo; el paradero del ferrocarril, y otra vez esa iglesia parroquial cobrera que siempre había sido un segundo hogar para LA MADRE en momentos difíciles.
Llegado septiembre 1927 -sin estar todavía terminado- LA MADRE DE CUBA fue llevada al Hogar donde hoy permanece: el Santuario que ahora se va a reparar y ampliar.
