El Arzobispo de La Habana daba gracias a Dios porque los cubanos podían expresar y vivir libremente su fe en la época actual en nuestro país.
Por: Migdalia Dopico Paz
Parroquia de San José, Plaza, Arquidiócesis de La Habana, 4 de diciembre de 2011 / La Imagen de la Virgen de la Caridad continúa su peregrinar por la capital de Cuba; en su andar visita hospitales, templos, hogares de ancianos, instituciones educacionales y lugares públicos. En todos, la fe de un pueblo se ha manifestado.
En el mediodía del sábado 3 de diciembre y después de vivir un amanecer con María en la Plaza de la Revolución José Martí, la bendita imagen llegó a las afueras del Estadio Latinoamericano donde muchas personas la esperaban. Allí, el cardenal Jaime Ortega bendecía a los peregrinos y a los peloteros que a esa hora iniciaban un juego de la Serie Nacional.
Momentos después y precedida por nuestros pastores, María caminó junto al pueblo hasta la parroquia San José. A su paso las personas desde los balcones, las aceras, los comercios y otros centros de trabajo o estudio la saludaban, se persignaban o le enviaban flores. Al llegar al templo la esperaba un mar de personas en la calle Ayestarán; el arzobispo de La Habana daba gracias a Dios porque los cubanos podían expresar y vivir libremente su fe en la época actual en nuestro país.
Ya dentro de la parroquia, una fila interminable de personas de todo el barrio ofrecía a la Patrona de Cuba flores, velas, oraciones, lágrimas, alegría, agradecimiento y dolor. Durante un momento especial, los niños de la catequesis le ofrecieron su homenaje con poesías, cantos, plegarias a nombre de toda la comunidad y más adelante se celebraba la Eucaristía presidida por monseñor Juan de Dios Hernández, obispo auxiliar de la arquidiócesis y vicario de nuestro territorio eclesial.
En las primeras horas de la noche, la imagen de la Virgen Mambisa seguía su camino junto al pueblo de Cuba como muestra de que la Caridad puede unir si disponemos las voluntades y los corazones. Una oración quedaba en nuestro interior por nosotros y por todos los que llegaron ese sábado a nuestra querida parroquia San José: “María, llévanos a Jesús”.